El arte del Permitir Interior
- Erika Leguel
- Apr 14
- 14 min read
Updated: Apr 29
El Permitir Interior es un arte, una práctica y una forma de ser. En mi experiencia, es una de las prácticas que nos ayudan a vivir con más sencillez, gozo y paz. Aunque, como todo arte, el arte de Permitir no es fácil al principio. Sin embargo, cuando no practicamos el Permitir, la vida puede sentirse como una lucha continua, y, como seguramente sabes, luchar contra la vida nos desgasta y no nos lleva a ningún lado.
¿A qué me refiero con “Permitir”?
El arte de Permitir puede adoptar muchas formas, tener diversas aplicaciones y presentar distintos niveles. Es mi intención contemplar algunas de estas formas y aplicaciones en esta reflexión. Una de ellas es la del arte del Permitir como una forma de vida en la que aceptamos lo que es, como es, sintiéndonos en paz con lo que esté presente.
Al principio, esto puede sonar como resignación, conformidad o rendirse. Vivimos en una cultura que nos enseña a luchar para sobrevivir y “aceptar lo que es”, va en contra de esta cultura. La ironía es que aun en el arte de Permitir hay resistencia, rechazo y hasta lucha.
Luchamos contra nuestra programación. Resistimos la tentación de caer en patrones y hábitos que ya no nos sirven. Y rechazamos todas las mentiras y creencias en las que nos hemos apoyado y hemos defendido tanto en el pasado.
Como ya mencioné, al principio de este camino, el arte del Permitir no será fácil. No es una práctica pasiva. Sin embargo, nos invita a emprender un viaje a través del misterio de la Vida con humildad y sencillez en el corazón, en el cual podemos confiar en que todo se desarrollará sin la constante necesidad de planear, controlar, aferrarse y la lucha eterna de tratar de que las cosas sean a nuestra manera.
El Permitir es un camino y una práctica. La Vida en su infinita perfección y sabiduría nos da un sinfín de oportunidades para andar este camino día a día. El Permitir es diferente para cada uno de nosotros y una vez que emprendas este camino, vas a descubrir lo que este arte significa para ti, y en ese descubrimiento, encontrarás paz, amor y a tu Ser verdadero.

Prácticas que integran el arte del Permitir Interior
La mayoría, si no es que todos los caminos espirituales, de sanación y transformación integran la práctica continua del Permitir como una forma de ser. Me considero “una estudiante del alma” y también tengo el honor de ser facilitadora del Permitir Interior; mis estudios y mi camino personal del Permitir me han llevado a descubrir e integrar prácticas, perspectivas y escuelas que han enriquecido y guiado mi capacidad y voluntad para permitir.
A continuación, les comparto las que más me han ayudado a cambiar mi perspectiva, abrir mi corazón, sanar y encontrarme a mí misma:
Meditar
El meditar me ayuda a crear un espacio de silencio donde puedo permitir: me permito sentir lo que está presente y me abro a conectar con mi intuición y a recibir la guía y los mensajes que necesito escuchar y sentir en ese momento.
Orar
Cuando rezo, me permito confiar en Dios, en la sabiduría infinita y en los regalos de la Vida. Cuando rezo con el corazón, me puedo entregar y soltar por completo, y también me permito pedir y recibir.
El trabajo de respiración
El conectarme con mi respiración de manera consciente me permite estar presente y expandir mi capacidad para respirar libre y profundamente; para recibir y dejar ir. Me ayuda a regular mi sistema nervioso y permitir que la inteligencia innata de mi cuerpo sane lo que necesite sanar, reponga lo que necesite reponer y suelte lo que esté listo para soltar.

Mindfulness
La práctica de mindfulness me permite estar presente en el ahora. De igual manera, me permite moverme a un ritmo más natural y sin prisa, y expandir el tiempo al vivir de manera más consciente.
Tomar pausas
Tomar pausas de manera regular durante el día me permite saborear cada momento, contemplar y reflexionar acerca de lo que está presente o necesita mi atención y moverme de un momento a otro con suavidad y gratitud.

Dejar ir
La práctica de dejar ir me ayuda a expandir mi apertura y habilidad para sentarme con lo que está presente, aceptarlo y permitir que las cosas sean como son y no como yo creo que deberían serlo. La técnica de Dejar Ir que introduce el Dr. David R. Hawkins en su libro Dejar ir: El Camino de la Liberación me ha ayudado muchísimo a aprender a soltar y a permitirme sentir lo que está presente.
Legados y cargas familiares o Inherited Family Trauma (IFT)
El aprender acerca de los traumas heredados familiares me ayuda a alumbrar con compasión las cargas que se han pasado generación tras generación dentro de mi sistema familiar y, de esta manera, poder integrar las piezas de mi historia que están sueltas o sin resolver y separar lo que no me pertenece. Esta práctica y este conocimiento me permiten perdonar a aquellos que han causado dolor a mí o a mis antepasados o familiares y hacer las paces con mi pasado para no repetir patrones y cerrar ciclos.
Puedes aprender más acerca de esta perspectiva y práctica en el libro Este dolor no es mío: Identifica y resuelve los traumas familiares heredados escrito por Mark Wollyn, líder y experto en el círculo de legados y constelaciones familiares.

Sistemas de Familia Interna
Aprender acerca de las diferentes partes o aspectos dentro de mí me ayuda a ver a mi ego con compasión y a sentarme con apertura y curiosidad con las partes de mí que necesitan ser vistas o escuchadas y a permitirles que lo sean, a que se sientan entendidas y aceptadas, y a ayudarles a soltar sus cargas e historias. Esta práctica me ayuda a conectarme con mi Ser superior y a permitir que sus cualidades innatas sean expresadas.
Si te gustaría saber más acerca de los Sistemas Familiares Internos y de cómo puedes aprender a sentarte con tus diferentes partes con compasión y apertura, te recomiendo el libro No hay partes malas: Sanar el trauma y recuperar la integridad con el modelo de Sistemas de Familia Interna de Richard C. Schwartz, fundador de los Sistemas de Familia Interna.
Como facilitadora del Permitir Interior, estas prácticas y perspectivas se han convertido en una parte importante de mi vida, mis estudios y mi trabajo, y son integradas en las sesiones que tengo el gusto y honor de facilitar.
A continuación, contemplaremos algunas de las muchas formas en las que el Permitir nos puede ayudar a conectar con la versión de nosotros mismos que ya es libre, feliz, llena de paz y de amor.
Permitir nuestras emociones
Esta es la puerta que nos abre el Permitir. Estamos muy acostumbrados a suprimir o reprimir nuestras emociones. La práctica de Permitir nos da permiso para realmente sentir lo que está presente y dejar que se mueva a través de nosotros sin resistencia.
Cuando en nuestra experiencia surge lo que llamamos una emoción negativa, las cuales he aprendido a ver como la manera en la que nuestra alma se comunica con nosotros para dejarnos saber que algo no está alineado con nuestra Verdad—la manera en la que nos indica que algo debe cambiar de dirección o necesita nuestra atención—nuestro instinto es no querer sentir esa emoción. Recurrimos a todo tipo de distracciones y salidas para escapar de lo que ya está presente dentro de nosotros.
Estas son algunas de las distracciones y salidas más comunes que frecuentemente usamos para escapar o no sentir nuestras emociones.
Todo tipo de entretenimiento: televisión, videojuegos, YouTube, libros, podcasts, revistas, etcétera.
Las redes sociales, aunque cuentan como entretenimiento, yo creo que merecen su propia categoría porque prevalecen en nuestra cultura y son extremadamente efectivas para distraernos.
Las compras—mi distracción favorita. Siendo una compradora compulsiva en recuperación, te aseguro que cada vez que compro algo que no necesito impulsivamente es porque estoy tratando de escapar o reprimir miedo o ansiedad. Cada vez que siento estas emociones, también siento la cosquilla de comprar algo—lo que sea—la única diferencia es que ahora, la mayoría de las veces que eso sucede, estoy consciente de ello y aunque aun caigo en este comportamiento compulsivo e inconsciente a veces, especialmente cuando estoy pasando por alguna transición significativa (interna o externa) cuando me doy cuenta a tiempo y me permito sentir la emoción, puedo dejar pasar el impulso.
Sustancias, narcóticos y alcohol.
Comida.
Azúcar.
Renovaciones de espacios.
Ejercicio y bienestar.
Cirugías plásticas y mejoras de belleza.
Apuestas.
Sexo.
Trabajo.
Limpieza.
Atender o unirse a grupos, cursos, seminarios o prácticas diversas.

Nota cómo ninguna de estas prácticas es dañina o negativa en moderación (a excepción, tal vez, de la mayoría de las sustancias, los narcóticos y el alcohol, dependiendo del contexto), y sin embargo, todas se pueden convertir en adicciones si nos descuidamos, lo permitimos y las usamos para escapar. Entre más suprimimos o huimos de nuestras emociones, más energía guardada y emociones reprimidas acumulamos y por consiguiente, más escapes y salidas necesitamos.
Nota: Esta no es la única causa de nuestros comportamientos compulsivos y adictivos, pero ese será tema para otra reflexión.
A menudo, no nos damos cuenta de que aunque estas distracciones nos pueden ayudar a mantener nuestras emociones a raya temporalmente, en realidad, se terminan convirtiendo en más emociones negativas. Es muy común que después de utilizar dichos escapes recurrente e impulsivamente, sintamos pena, culpa o remordimiento. Dichas emociones son clasificadas como las más bajas en el Mapa de la Consciencia introducido por el Dr. David R. Hawkins en su libro El Poder Contra la Fuerza, siendo las de más baja frecuencia.

Esto se convierte en un círculo vicioso, el cual nos es, desafortunadamente, muy familiar.
¿Qué podemos hacer en vez de escapar de lo que sentimos?
Permitir lo que está presente.
La técnica para Dejar Ir que mencioné anteriormente, diseñada por el Dr. David R. Hawkins, es una manera simple y sumamente efectiva para permitirnos sentir nuestras emociones y desde luego, dejarlas pasar y dejarlas ir.
Puedes empezar a practicar esta técnica y a aplicarla en tu vida desde ahora. Se puede resumir de la siguiente forma:
Nota lo que esté presente sin etiquetarlo (esta parte es difícil porque estamos muy acostumbrados a nombrar nuestros síntomas y emociones), simplemente nota qué sensaciones en el cuerpo acompañan las emociones sin nombrarlas.
No resistas ni empujes lo que esté presente.
Siente lo que esté presente, pero no lo alimentes con tus pensamientos. Enfocarte en tu respiración puede ser de gran ayuda en este paso.
Permanece en tu cuerpo y permite que lo que esté presente (en este caso la emoción y las sensaciones físicas que la acompañan) recorra su curso y se mueva a través de ti.
Una vez que se mueva a través de ti, déjala ir. No regreses a ella en tus pensamientos o la volverás a sentir.
La imagen de un cerillo puede ser muy útil. Digamos que sientes un arranque de enojo; el enojo es la flama del cerillo que se ha encendido. Si no la alimentas “prendiendo más cerillos con tus pensamientos”, la flama eventualmente se apaga. Lo mismo pasa con nuestras emociones; producen una sensación, a menudo incómoda, en el cuerpo; sin embargo, si no la alimentamos con nuestros pensamientos, dándoles vueltas al asunto o justificando la emoción, eventualmente pasa.

Este proceso depende mucho de cuántas emociones hayamos evitado y reprimido en el pasado, pero entre más practiques esta técnica y sueltes las emociones guardadas, más rápida y fácilmente se moverán a través de ti.
Nota: La técnica de Dejar Ir también es muy útil para dejar ir antojos, resistir hábitos dañinos y soltar lo que sea que no nos sirva. ¡Inténtalo!
Un buen ejemplo del hábito arraigado de alimentar las emociones con los pensamientos y nuestra inhabilidad y resistencia para soltar, me sucedió hace poco cuando subía las escaleras de mi edificio con las manos llenas y mi perrita venía subiendo detrás de mí. Ella tenía las patitas mojadas, pues había nevado y se empezó a resbalar por los escalones; como yo tenía las manos ocupadas no la pude ayudar y nos asustamos mucho. Afortunadamente, se detuvo al pie de las escaleras y no se lastimó. Cuando la levanté, su cuerpo estaba tenso y su corazón estaba latiendo tan rápido como el mío. Sin embargo, cuando llegamos a nuestro departamento y se sintió segura, sacudió su cuerpo y ahí se acabó la historia para ella, siguió como si nada hubiera pasado. Yo, por lo contrario, seguí alimentando la situación reviviéndola en mi cabeza y sintiéndome culpable por traer las manos llenas y no haberla podido ayudar. Me tomó casi una hora dejar pasar el susto, y de hecho, aún lo puedo sentir cada vez que cuento la historia.
El punto al que intento llegar es que la naturaleza es sabia, estamos diseñados para sentir, así es cómo sabemos si estamos a salvo o en peligro—y para reaccionar, pero no estamos diseñados para guardarnos nada. Eso crea sufrimiento, dolor innecesario que se convierte en trauma. Trauma no es lo que nos ha pasado, sino las reacciones y emociones sin procesar que guardamos en nuestra mente y nuestro cuerpo acerca del evento.
Sugiero que todos podemos aprender de la naturaleza a sentir y permitir lo que esté presente, a “sacudirlo” y soltarlo, tal como lo hacen los perritos.
Practicar y aplicar la técnica de Dejar Ir es mucho más fácil cuando tenemos acceso a nuestro Ser superior, e irónicamente, entre más dejemos ir, entre más nos entreguemos al proceso de vivir y soltar nuestras emociones, más podemos acceder a esta parte de nosotros mismos que es sabia e inteligente, y que sabe cómo soltar.
¡Así que a practicar!

Los regalos del Permitir Interior
En el camino del Permitir iremos descubriendo los regalos que nos trae esta forma de vida. Estos son algunos de los que he encontrado:
Permitimos que el pasado sea nuestro maestro y luego lo soltamos.
Permitimos que el entendimiento y el perdón sanen y liberen nuestros corazones.
Reconocemos nuestra grandeza y nos permitimos manifestar nuestro poder innato.
Permitimos que nuestro maestro interior y nuestro equipo espiritual (guías, ángeles, seres queridos y Dios) guíen nuestro camino.
Nos permitimos ser amados y aceptados por completo y eso empieza amándonos y aceptándonos a nosotros mismos sin condición.
Permitimos que la gratitud expanda y suavice nuestros corazones.
Nos permitimos estar contentos con lo que tenemos y somos, y nos permitimos saber que somos y tenemos lo suficiente.
Nos permitimos soltar lo que no nos sirve y no nos toca cargar.
Permitimos que la inteligencia innata del cuerpo sane lo que se necesite sanar.
Permitimos que la naturaleza nos sane y nos enseñe y que nos recuerde quiénes somos realmente.
Permitimos que el silencio sea el espacio perfecto para aprender.
Permitimos que la paz llene nuestros días.
Permitimos que el gozo y la alegría se muevan libremente a través de nosotros.
Permitimos que el dolor nos ayude a crecer y a expandir nuestros corazones al permitir que nos enseñe su significado y propósito.
Permitimos que otros sean como son.
Nos permitimos a nosotros mismos ser como somos.
Permitimos que todas las cosas sean como son.
Permitimos que nuestros regalos y talentos sean expresados y compartidos libremente con el mundo.
Nos permitimos aprender y asombrarnos como niños de nuevo.
Permitimos que nuestra creatividad e inteligencia innatas florezcan y coloreen todo lo que tocamos, todo en lo que participamos, lo que cocreamos, nuestros pensamientos y acciones con nuestro toque único.
Sin embargo, el regalo más grande, el que marca el fin de nuestras luchas y nuestro sufrimiento, es cuando permitimos que Dios entre a nuestras vidas, que permee nuestra existencia y que nos guíe suavemente de regreso a Casa—a la entereza de nuestro Ser. Ese es el verdadero significado y propósito del Permitir.
Permitir es el camino del alma. Tiene un sinfín de expresiones y aplicaciones y nos abre a posibilidades infinitas. Permite que esta verdad te llegue y se arraigue en tu corazón y permítete permitir.
¿Qué otros regalos te ha traído el Permitir?
¿Qué otras aplicaciones puede tener el Permitir?

El otro lado del Permitir
Por otro lado, también podemos permitir lo que consideramos y etiquetamos como negativo desarrollarse, echar raíces e influenciar nuestras vidas.
Todo comienza en la infancia temprana. Cuando somos completamente inocentes y adoptamos las creencias, historias y programas del mundo en el que vivimos. Nos identificamos completamente con las identidades e historias que nos fueron dadas y permitimos que formaran e influenciaran nuestras vidas.
Lo interesante es que esa inocencia innata aún está muy presente en nuestro interior.
Constantemente permitimos que el mundo nos forme y nos influencie. Creemos lo que nos dicen las noticias y las redes. Nos creemos los mensajes de mercadotecnia con los que somos inundados día a día que nos dicen que necesitamos esto o aquello para ser felices, para estar satisfechos y sentirnos contentos y completos. Permitimos que programas anticuados y obsoletos manejen y afecten nuestras vidas de manera inconsciente. Seguimos siendo programados y seguimos permitiéndonos creer todo tipo de mentiras y nos aferramos a un sinfín de ilusiones, aun siendo adultos.
Toma un momento para respirar y siéntate con esta información por un momento, si quieres, puedes ir a caminar o tomar aire fresco. Esto es difícil de aceptar y es probable que una parte, o partes tuyas, se hayan sentido muy incómodas. Incluso, te pueden estar tratando de convencer de que dejes de leer y que guardes esta información lo más lejos posible. Está bien, tienes la opción de notar y sentarte con lo que sientes, permitirte sentirlo y, desde luego, dejarlo ir.

Si te diste el tiempo de procesar esta información, tal vez te diste cuenta de que si tú permitiste el ser programado y el identificarse completamente con las historias que te contaron, entonces tú también tienes el poder dentro de ti de deshacer esta programación; de dejar ir el apego a tus historias, creencias e identidades y permitir que la Verdad surja.
Quizás otra lista te pueda ayudar a aterrizar todo esto y te sirva como recordatorio de que lo que permitimos y cultivamos y de que lo que cultivamos, se vuelve nuestra realidad.
Estas son algunas de las cosas que permitimos y que nos llevan en la dirección opuesta a nuestra Verdad, lejos de nuestro Ser y de nuestra paz:
Permitimos que el miedo dicte nuestras vidas e influencie nuestras decisiones.
Nos permitimos apegarnos y aferrarnos a nuestras identidades e historias y todo lo que representan, incluso cuando nos limitan o no nos sirven.
Permitimos que los objetivos de otros dirijan nuestras vidas.
Nos permitimos tomar decisiones impulsivas.
Permitimos y aceptamos que todo tipo de cosas, actividades y compromisos llenen nuestras vidas al punto del cansancio extremo y a costa de nuestra paz y salud mental y física.
Permitimos que la avaricia se robe nuestra plenitud y defina nuestros propósitos y metas.
Permitimos que la culpa nos lleve a adoptar hábitos y comportamientos dañinos y destructivos.
Permitimos que el enojo y el resentimiento cierren nuestro corazón y dañen o terminen nuestras relaciones más íntimas.
Permitimos que la arrogancia nos ciegue o deje sordos.
Permitimos que la necesidad del ego de ser aceptados se robe nuestra autenticidad y minimice nuestra creatividad.
Permitimos que nuestro apego a que las cosas sean de cierto modo sea más grande que nuestro anhelo de estar en paz.
Permitimos que nuestros apegos endurezcan nuestros corazones con miedo y que nuestras aversiones cierren la puerta del asombro y el agradecimiento.
Permitimos que nuestro apego a los objetos materiales y nuestra hambre insaciable por tener más saturen nuestra vida y nuestros espacios y que nos roben nuestra paz, energía y atención.
Permitimos que nuestra inocencia se empape de mentiras.
Permitimos que nuestra grandeza y poder innato permanezcan escondidos y encerrados.
Nos permitimos sentir que estamos separados unos de otros y de toda la creación.
Permitimos que nuestros fracasos percibidos nos definan y nos desvíen del camino.
Permitimos que nuestras partes, o diferentes energías y aspectos dentro de nosotros, nos lleven en todas direcciones al mismo tiempo, creando caos innecesario y complicando nuestra existencia continuamente.
Permitimos que la vanidad defina nuestro valor.
Nos permitimos llevar cargas innecesarias y que a menudo no nos pertenecen.
Nos permitimos vivir sin gozo o significado y dejamos que el estrés entre a nuestras vidas con tal de pertenecer o de quedar bien con otros.
Nos permitimos cultivar todo tipo de hábitos dañinos.
Permitimos que la voz de nuestro maestro interior se esconda detrás de la voz de nuestro ego.
Nos permitimos volvernos inmunes ante la belleza y simplicidad de este mundo y nos permitimos olvidar que somos parte de esta belleza y simplicidad.

Y muchas más, como seguramente descubrirás una vez que aceptes la responsabilidad y las consecuencias de lo que permites en tu vida.
Como puedes ver, siempre estamos permitiendo algo. La belleza y la libertad que esto conlleva son que podemos elegir lo que permitimos. El comienzo de nuestra paz y nuestra libertad está arraigado en el camino del Permitir Interior Consciente. Al reconocer que lo que permitimos se vuelve nuestra verdad, podemos elegir soltar y permitir que la inteligencia infinita de la Vida y de Dios se mueva a través de nosotros y nos lleve de vuelta a nuestro Centro Divino.

¿Cuál es el papel de un facilitador del Permitir Interior?
Desde mi perspectiva y experiencia, un facilitador del Permitir Interior crea y sostiene un espacio seguro en el que una persona (o un grupo) pueda permitir lo que esté presente, pueda soltar lo que esté lista para soltar, recibir lo que le sea revelado y procesar lo que necesite procesar.
Uno de los papeles más importantes de un facilitador es el de ayudar a la persona o personas a acceder a su Ser verdadero y superior—a su maestro interior—para que dicho maestro guíe a la persona a través del proceso de sanación y del Permitir. Un facilitador promueve la reflexión y el autoconocimiento planteando preguntas abiertas dirigidas al corazón, las cuales puedan ayudar a la persona a adoptar una perspectiva diferente y más amplia que la lleve a sanar, a soltar y a perdonar. Mediante este proceso, la persona puede acceder a niveles altos de intuición y guía elevada que le pueden ayudar a tomar decisiones basadas en el corazón y a vivir de manera más alineada con su alma y su Verdad; con más paz, gozo, significado, salud y libertad y a abrir la llave de su creatividad, autenticidad y sabiduría innatas.
Aquí puedes aprender más acerca de las sesiones que tengo el honor de facilitar.

"Nada de lo que te has negado a aceptar puede ser llevado a la conciencia. No es peligroso en sí mismo, pero tú lo has hecho parecer peligroso para ti."
Un Curso de Milagros


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